miércoles, 17 de julio de 2013

Azul

Mándala traslucida que se emana
de la profundidad del cielo... Azul oscuro
Brilloso como el pálido lucero
que al saciar un deseo
entrega su amargor.

Es la casa de  Juan Manuel Bautista
un sabios, músico y cantor...
peor sobre todo poeta
por su noble y seráfico corazón.

Y en un café entrega su locura
y su sabor al ritmo psicodélico
de una conversación
que devuelven la cordura
limitando con el sosiego.

Un vino maldito y bendito
al mismo tiempo renacen
bellas palabras que se mencionaron en sueños
ahora de tus labios se expresan
al viento y las ansias
perdidas de mi volar
ya yo siento.
Tienes energía que despega el vuelo
hacia el azul profundo
lejos del firmamento.

Es por eso que ahora bendigo
a tu casa, y a tu pelo,
atu cara, a tus ojos
y a tu tus labios sinceros
y agradezco por siempre
tu amor sincero y quiero
que sepas que es mutuo y perpetuo.
Y contaras conmigo
con un amigo eterno
con un periodista de sentimientos...

Mateo Hennessy
Pauline 

De tu boca salieron los jazmines
eres como un invernadero de muchas verdades
lo cultivas y cuidan los querubines
con el fin de exorcizar los males.

Lleva tu voz por todos los universos
que son las mismas personas fatales
que a tu congoja diluyen
y abren nuevos despertares.

habla en Guatapé,
y en todos los mares,
en todos los cielos
y haz que se destapen...
Guatapé

En tierras Campesinas
donde se divisaba una montaña
existían diferentes Bahías
y gente berraca.

La tierra era tragada
por un dragón de agua;
sus escamas eran los pinos,
sus alas la brisa helada,
su aliento era de eucalipto
y su frente una peña sagrada.
Donde Luis Villegas
ejemplo de pujanza;
levantó los sueños
en la piedra de la nada.
Y ahora todos lo lugareños
le rezan al alba,
aprecian al cielo
y no se ahoga su alma.
Así haya una represa
que diluye marañas
en su quietud profunda
de lago sin barcas.

Pero en la inmensidad absoluta de azules
y Blancas nubes...
Ascendía el espíritu anheloso
sin viejos tabúes,
en canciones al viento
que replicaban en los laudes
rompiendo las cadenas de la esclavitud tiempo
y las voces se levantaban de los ataúdes
y los eslabones se iban derritiendo
en el cantar del momento.

Con un sol infinito
en un horizonte de niebla y hielo
peor en realidad era el ojo del dragón
de allí provenía su fuego;
y el segundo ojo una luna... ahhh en un guiño coqueto.

Como te quiero Guatapé
en mi destino te señala el viento
por ahora yo me iré...
pero en tus zócalos se quedan mis huesos.

Mateo Hennessy