domingo, 27 de octubre de 2013

¿Porque tomo el café con azúcar?

Me seduces y absorbes cuando te miro, me provocas.
solo anhelo sumergir mi boca... en ti;
Humedecer mis labios, mientras aspiro tu esencia
que lenta y profundamente me llega a la cabeza.

Tu amargura!... me inquieta,
Tu acidez!... con un corrientazo me endereza.
Quisiera un poquitico de dulce, solo un poquito...
 y tocaría una estrella. 

¿por que no eres dulce?
un poco? como las cerezas, 
como mi boca que también deseas.

Pero es tu amargura! la que me despierta,
la que me fascina, la que me desvela... 
la que me aparta de tu lado.

Pero te lleno... con un poco de ázucar.
Para que tengas algo de mí,
así como te tengo siempre en mí.

que dejes de ser solo tu y ya seas conmigo, 
quitarte la egolatría de ser perfecto, por ser tu.
mezclarte con la "inmundicia" de otro ser,
y transformar tu amargo soliloquio, 
por uno nuevo...

Por eso le hecho azúcar al café.

Lástima que vos no vengas con dos sobresitos de "Manuelita".

viernes, 11 de octubre de 2013

Canción para el Viento

Si te miro a los ojos...
observo al viento.
como soy capaz?
porque me acaricia en todo momento.

Si te escucho...
escucho al viento
escucho a un dolor,
escucho a un sentimiento,
siento mi latido, vivo tus sueños,
me lleva el viento...
y sí vamos por un desierto...
sera... ¿Que escucho tu lamento?
Pues sí...
 si miro a las estrellas,
si miro a tus ojos,
 y veo el brillo,
allí observo al viento,
y escucho tu lamento
y es mi mismo sentimiento.

El Sombrero

Dice su nombre en un cordero,
sabría en el mañana decir cuanto te quiero...
En un lago absorto de palabras.

Pero quiero que sepas primero
que antes de decirte "te quiero",
aprecio tus lágrimas...

Son bellas como un lucero
poblado de estrellas mágicas
y en tus labios yo puedo...
Declamar mis palabras,
ocultas en este sombrero
que tantas verdades acalla.

Si a Dios quiero primero,
es porque nunca se acaba,
y nunca muere mi deseo;
y en tus manos de fuego
pongo las llagas
que el seráfico Francisco
marcó con yerra en mis palabras.

Son tus mismas manos de fuego,
las que nunca se callan
y en ellas expresas
el dolor de la masa,
que tanto desprecias
y tanto extrañas.

Al sabor de tus labios
sazónalo con lágrimas,
adórnalos con risas,
y siempre con palabras.

Díselas al viento que nunca se calla,
díselas al sombrero que siempre te acompaña,
díselas al llanto que enjuga tus lágrimas,
y a la gente que tanto desprecias
pero siempre extrañas.

Te quiero Mateo,
no te distraigas...
siente la senda oscura,
y brilla como el alba.
Canta como el viento
que siempre te acompaña,
cántalo a tu abuela cada mañana
y díselo al lucero...
como regalo que resalta,
la herencia matutina
de tus abuelos y patriarcas.

Díselo a  la aurora,
díselo al alma,
díselo al sombrero
que siempre te acompaña.

¿Cómo llama el destino?
a un sombrero sin cabeza.
Así como llama,
 en vez de un hombre a un niño...
para probar dureza.

Sé bello y fino
cómo la naturaleza,
que en sus cantos empiezan
 las verdaderas querellas.

El riachuelo que acompaña su sonido,
su sonido gracias a las piedras,
gracias al camino,
a los altos, y a las bajezas.

Es un río encendido...
con gotas de acuarelas
que pintan paisajes más bellos,

con sus piedras de azucenas.
Que alguna vez fueron semillas,
germinando putrefacciones grotescas.

Pero ahora son las gotas que brillan
como las mismas estrellas,
 las lágrimas benditas
alejándose de la cabeza.
Siempre de esa razón
que claudica la pureza y sencillez
de la naturaleza...
sus verdades pasan en frente
como en tu cabeza.

Es por eso que el destino
te entrega el sombrero,
sin una cabeza...

La verdad está en ti ten certeza.

Gracias  a ti a todos y al viento.

Mateo Hennessy

domingo, 6 de octubre de 2013

Me encanta estar al lado tuyo

Me encanta estar al lado tuyo...
apoyarme en ti,
tenes una dureza...
llena de piedras.

Pero ... el solo tocarte con mis pies,
con mis dedos, con mis manos, mi cara, mis labios...
Ah.... eres más suave que el algodón
y con más realidad que las nubes.

Acercarme a ti! y ya se me erizan los vellos;
solo te puedo mirar por horas... mientras pienso.

¿Por qué?

Por miedo, por deseo, por timidez, por respeto...
A no zambullirme en ti.... y a la vez sí
a no empaparme de ti... y a la vez sí...
por estar mejor seco... y a la vez no.
O simplemente por no sentir solo al corazón.

Y solo un soldado toma el frente,
Solo UNO! Dirige a un pelotón ardiente,
Solo uno... en ti se sumerge.

Y como mártir honoroso...
El soldado es cruelmente asesinado!
en tu cuerpo muere ahogado...
Porque ya su calor no siente.

¿Quién es el criminoso?

¿Tu cuerpo que todo lo desvanece?
¿El soldado valiente?
O... el pelotón ardiente...

Que sin saciar sus deseos,
comanda más mártires al frente,
Kamikazes sin mente...

Hasta estar en ti.... Completamente.
Sumergirme en ti.... y ya no sentir el calor
ni al pelotón ardiente.
congelados en frío...
por la pasión resuelta secretamente.

Me encanta estar contigo, al lado tuyo...
hipnotizándome como a serpiente.
con tus palabras sonoras, que nunca callas...
tu siempre tan elocuente...
con silencios...
diferente a todas las gentes.

Me encanta estar contigo,
al lado tuyo...
¿Vivir contigo?
Sí! me voy a mudar frente a ti
dormir con tu arrullo.
cada mañana meterme en ti,
me muero por un zambullo.

por un beso... así sea frío.

Definitivamente me iré a vivir al río.

(Y ojala sea contigo.)

Mateo Hennessy