viernes, 28 de marzo de 2014

Sabré escuchar?

Sabré escuchar el canto de los ángeles?
sabré escuchar la armonía disonante?
sabré escuchar el murmullo de tu sangre?

sabré? sabré? sabré?

sabré sentirte?
 cuando me llames,
cuando me lloras,
cuando me pienses
 cuando me ames?

será que me amas?

será que me cantas?

será que tus palabras cargan la esencia de mi alma?
se dirigirán a mi pecho?
será ? que me dedicas esos sentimientos...
será? que son los mismos causantes de este distanciamiento,
de esta lejanía que siento por dentro.

¿Cómo sabré escuchar?

Si no paro de gritar.

Si no paro de sentir que no estás acá.

Si solo me siento conmigo mismo y mi soledad...

que no tengo a nadie a quien contar, a quien cantar o declamar,

y eso! ESO NO lo quiero aceptar!
Que estaré solo...
por mucho tiempo más
hasta que no acepte que soy YO el único que me va a amar. (Bueno... también mi mamá)

El único que siente por dentro lo que es mi realidad,
y saber que todos sienten lo mismo
porque somos una sola humanidad
y lo irónico en sentirse solo...
y que todos discutamos con la soledad
por no aceptarnos como somos y
no parar de gritar...
Guardaré  el silencio por fuera de la soledad
y veré que no estoy solo...
hay muchos mas...

el viento susurrará...

Mateo Hennessy

martes, 25 de marzo de 2014

La ausencia del alma

La ausencia del alma

Un simple cigarrillo que compartimos cuando te conocí, elevó su humo ignorando toda ley de gravedad; así como el sentimiento que nació, rompió con toda racionalización impuesta para la comprensión.

Nuestras mentes estaban inmersas en la circulación de la sangre, que atravesaba nuestros corazones y ya no sabíamos si eran tus pensamientos o los míos, lo que nos impulsaba a tener caricias inspiradas en el placer posible de ver tu sonrisa. Mientras que en los silencios… escuchábamos la misma música.

Nuestros ojos inclusive se acariciaban y la fuerza era tal, que superaba el tembloroso dedo deslizándose hacia tu ombligo, danzando sobre tu abdomen; respetando tanto mi deseo por tocarte, como la cautela por ser tu primera vez.

Nuestro tiempo subjetivo, representa años terrestres en cuanto al tiempo de nuestra amistad. Pero en el tiempo del amor... llenaste vacíos que he tenido durante toda mi existencia, por lo que te percibo como parte de mí; y ese tiempo, es el máximo infinito que puede llegar a conocer un simple mortal.

Tus labios fueron añorados... como nunca pude haber extrañado el aire; hasta el día en que los perdí en frente mío, y también la respiración.

El caudal del río que reventó por mis ojos, debió ser el huracán de mi alma, que ahogándose en pena constreñía mis pulmones en gemidos. El desespero de la viudez del alma se escuchaba en el purgatorio; mientras que la palabra karma se murmuraba entre los querubines y serafines, a quienes  imploraba y rogaba en vano que me ensordecieran, para no seguir escuchando el zapateo incesante del baile que tus labios  estaban danzando con otra boca, con otra sonrisa diferente a la mía.

Solamente pude darte la espalda, para no observar a los ojos la imagen que de frente me perseguiría en mis futuras pesadillas... pero la oscura realidad se quedó corta ante las imágenes mentales cuya banda sonora fue animada por el concierto en vivo de tu saliva, cual plácido riachuelo atravesando el puente que formaban sus lenguas.

Un crujir agrietó el puente y lo separó... pero no... sólo fue el sonido de una cremallera; y luego,  la ausencia del alma.

Autor: Mateo Salazar Hennessy

jueves, 6 de marzo de 2014

Hoy te veo

Mis ojos sonríen
mis labios parpadean
con tan solo tenerte al frente
imagínate estando mas cerca.

Imagíname rozando tu piel...
el sudor llenaría un caldero,
el fuego saldría de tu boca
yo sería el madero
Ardiendo en pasión
bullendo el alma en celo
Brotando espuma ardiente
que escupe y lubrica al tiempo

Hoy te veo... y te alejas
y el corazón se apaga en el hielo
por ti que vives en la lejanía
donde añoro vivir en el calor de mis sueños