Centrado en el nucleo del pueblo,
se encontraba un hombre hambriento:
- denme comida, o dinero- replicaba
Al lado de una pobre morada.
Doña Gladis salio amablemente a atenderlo
Y el hombre con un giro violento
Tumbo con un estremecimiento
Fuerte a la pobre señora…
Y sintiendo una pena que ahoga
Salio despavorido buscando las sombras…
Desde ese bosque lejano
Observo que se acercaban los aldeanos
A investigar el incidente
Y en temor de la reacción de la gente…
Nuestro pobre hombre, se ahorco y murió…
Al levantarse doña Gladis, entrego el pan a un aldeano
Y pidiéndole sin engaño
-dadle al pobre hombre hambriento,
que yo ya tengo suficientes deficiencias en mi cuerpo
como estos pies torpes que se enredan y lamento-
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