Dos ojos irritados de tanto gritar, su garganta arde en el
rojo vivo de la pipa mientras siente como sus cadenas se derriten, su realidad
se diluye en los colores que por primera vez veo. El brillo del que “tanto” hablan,
no se podía ver sin la tranquilidad, sin la paz, sin la gratitud, sin el amor.
Todo brilla y mis ojos también; los tuyos de igual manera tienen ese fuego
interno… que grita, que trasgrede la respiración y naufraga en silencios. Como
el volcán que acumula su respiración, y el vapor interno se ahoga con las
mismas cenizas calcinadas de los restos de las mismas rocas que se creyeron
fuertes; y parte de la montaña.
Fuego interno o espíritu que asciende, moldea, impulsa, y en
cualquier instante erupciona… destruye cualquier cubierta y derrite; de su
energía liberada se formaran nuevos caminos, la tierra maciza y firme. Dentro
solo aumentaba la presión, afuera siguen siendo rocas y nunca lo dejaran de
ser, pero es tu espíritu el que tiene la capacidad de transformarlas; y que al
fin y al cabo… Es el volcán el que también quiere transformarse… desahogarse. Hablar
de la verdad… Algunos escuchan la erupción y otros no… a ¿Quiénes escuchar? Obviamente
ya los escuchamos a ambos, pero no debemos de creerle a ninguno. Porque además de esos hay otros que también tienen lugar y
veracidad y se deben de escuchar. Ya que al fin y al cabo hablamos de lo mismo…
del volcán. Usando otras palabras que nos rodean, pero es el mismo fuego… los
mismos ojos, el mismo brillo.
La misma voz que también ha sufrido mis distintos males y
mis distintas alegrías, que han explorado mis más profundas pasiones o
enfrentan y huyen de mis distintos miedos. Hablan de lo mismo que me dice el
viento… escucha con amor… escucharas al viento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario