lunes, 2 de septiembre de 2013

Y así escucharas al viento


Dos ojos irritados de tanto gritar, su garganta arde en el rojo vivo de la pipa mientras siente como sus cadenas se derriten, su realidad se diluye en los colores que por primera vez veo. El brillo del que “tanto” hablan, no se podía ver sin la tranquilidad, sin la paz, sin la gratitud, sin el amor. Todo brilla y mis ojos también; los tuyos de igual manera tienen ese fuego interno… que grita, que trasgrede la respiración y naufraga en silencios. Como el volcán que acumula su respiración, y el vapor interno se ahoga con las mismas cenizas calcinadas de los restos de las mismas rocas que se creyeron fuertes;  y parte de la montaña.
Fuego interno o espíritu que asciende, moldea, impulsa, y en cualquier instante erupciona… destruye cualquier cubierta y derrite; de su energía liberada se formaran nuevos caminos, la tierra maciza y firme. Dentro solo aumentaba la presión, afuera siguen siendo rocas y nunca lo dejaran de ser, pero es tu espíritu el que tiene la capacidad de transformarlas; y que al fin y al cabo… Es el volcán el que también quiere transformarse… desahogarse. Hablar de la verdad… Algunos escuchan la erupción y otros no… a ¿Quiénes escuchar? Obviamente ya los escuchamos a ambos, pero no debemos de creerle a ninguno. Porque además  de esos hay otros que también tienen lugar y veracidad y se deben de escuchar. Ya que al fin y al cabo hablamos de lo mismo… del volcán. Usando otras palabras que nos rodean, pero es el mismo fuego… los mismos ojos, el mismo brillo.

La misma voz que también ha sufrido mis distintos males y mis distintas alegrías, que han explorado mis más profundas pasiones o enfrentan y huyen de mis distintos miedos. Hablan de lo mismo que me dice el viento… escucha con amor… escucharas al viento.

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