viernes, 11 de octubre de 2013

El Sombrero

Dice su nombre en un cordero,
sabría en el mañana decir cuanto te quiero...
En un lago absorto de palabras.

Pero quiero que sepas primero
que antes de decirte "te quiero",
aprecio tus lágrimas...

Son bellas como un lucero
poblado de estrellas mágicas
y en tus labios yo puedo...
Declamar mis palabras,
ocultas en este sombrero
que tantas verdades acalla.

Si a Dios quiero primero,
es porque nunca se acaba,
y nunca muere mi deseo;
y en tus manos de fuego
pongo las llagas
que el seráfico Francisco
marcó con yerra en mis palabras.

Son tus mismas manos de fuego,
las que nunca se callan
y en ellas expresas
el dolor de la masa,
que tanto desprecias
y tanto extrañas.

Al sabor de tus labios
sazónalo con lágrimas,
adórnalos con risas,
y siempre con palabras.

Díselas al viento que nunca se calla,
díselas al sombrero que siempre te acompaña,
díselas al llanto que enjuga tus lágrimas,
y a la gente que tanto desprecias
pero siempre extrañas.

Te quiero Mateo,
no te distraigas...
siente la senda oscura,
y brilla como el alba.
Canta como el viento
que siempre te acompaña,
cántalo a tu abuela cada mañana
y díselo al lucero...
como regalo que resalta,
la herencia matutina
de tus abuelos y patriarcas.

Díselo a  la aurora,
díselo al alma,
díselo al sombrero
que siempre te acompaña.

¿Cómo llama el destino?
a un sombrero sin cabeza.
Así como llama,
 en vez de un hombre a un niño...
para probar dureza.

Sé bello y fino
cómo la naturaleza,
que en sus cantos empiezan
 las verdaderas querellas.

El riachuelo que acompaña su sonido,
su sonido gracias a las piedras,
gracias al camino,
a los altos, y a las bajezas.

Es un río encendido...
con gotas de acuarelas
que pintan paisajes más bellos,

con sus piedras de azucenas.
Que alguna vez fueron semillas,
germinando putrefacciones grotescas.

Pero ahora son las gotas que brillan
como las mismas estrellas,
 las lágrimas benditas
alejándose de la cabeza.
Siempre de esa razón
que claudica la pureza y sencillez
de la naturaleza...
sus verdades pasan en frente
como en tu cabeza.

Es por eso que el destino
te entrega el sombrero,
sin una cabeza...

La verdad está en ti ten certeza.

Gracias  a ti a todos y al viento.

Mateo Hennessy

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