jueves, 18 de diciembre de 2014

Precaución

Podría convertirte en un puñado de cenizas que se soplan y vuelan con el paso del tiempo hacia un basto mar de olvido. Tán sólo sería darte un beso y lograr mi deseo y arrojarte hacia las aguas profundas, ahora regresas con tu llama ardiente para calcinarme… Me das la espada, volteas tu cara.
Ahora soy yo quien nada en el océano de olvido; y yo no sé nadar.

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