Azul, azul, azul- decía. De mis manos, de mi boca, por mis brazos, mi aire, mi sangre, azul, azul, azul. No lo sabría describir, era un soplo del viento que puedes sentir si vives en un presente, solo se manifestó el ser ausente. Lo sentía por mi espalda, por mi cara, múltiples corrientazos que erizaron mi piel, en sus ojos un mandala que eclipsaba el sol, -azul, azul, azul- Decía. Mi abdomen se contraía, mi garganta se refrescaba con cascadas que se oían, se sentía la energía... La magia de la vida... -Azul, azul, azul - decía.
Mateo S. Hennessy
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