En el tiempo de soledad
descubrí el amor por el negro.
La ausencia de luz lo describe
y dentro de él ya soy ciego.
La luz de tus ojos
y el candor de tu cuerpo;
Brillo en las tinieblas
rodeadas de muertos
cegando las sombras
de antiguos lamentos
con tu sonrisa de ángel
y divinidad de tu cuerpo.
Una cara armoniosa
y labios cual pétalos de rosas
con negros cabellos.
Me hicieron olvidar de mi mismo
y también de los ciegos.
Y ya en tu ausencia retorno
a las esperanzas perdidas
de abrazar tu cuerpo mientras dormías
y beber la miel de tus labios
gagueando perdidos sufragios,
llorando como un cobarde...
No dudes que mi destino
me señale pronto a Buenos Aires
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