Me diste un respiro
porque olí tu aliento
sentí lo que sentías en la paz del momento.
Donde las esperanzas pérdidas
seducen al sacrilegio
de tocar ya tus labios
sin conformarme con tu aliento
con tu regalo divino;
exhalado en el abismo profundo
que detiene el tiempo
al verte tendido en la paz de mi templo
te quiero seducir en el clamor de un beso
en la miel de tus labios
que hoy me entregan tu aliento
quizás ya mañana te toque el cuerpo.
Tu dedo siempre dice que no
y lo mueves al viento...
quieres saber lo que yo siento?
que ese revolotear del viento
Es tu alma que vibra en exhaltación del misterio,
de los placeres conocidos
que nos han dejado ciegos,
de caricias nocturnas que cedieron besos
y te hicieron vibrar con saliva y con mi carne...
y mis sesos, que en locura absorbiste,
con tus ojos de cordero bueno
como quisiera acariciarte bajo la luna,
y lamerte el dedo que en negacion
me afirmas el clamor por mis besos.
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