miércoles, 7 de agosto de 2013

Uy quietos

Una quietud apacigua
tu exclamación ímtima y sincera
que a tu alma he logrado llegar con mi esencia.

La he hecho vibrar,
con el amor en mis cuerdas
que te recuerda pérdido
en mis gloriosas estrellas...

Un viaje estrepitoso que ya ni recuerdas
porque la quietud de tu alma
recuerdas ajena
porque en mis bellas palabras
absorta te quedas.

Oh! alma perdida
que de tus puertos no recuerdas,
al marino perdido
que vivio en las tinieblas
y el movimiento de hastío que golpeo nuestros cuerpos
en un solo latido, lo sentí en tu pecho
contra el pecho mío

Uy quietos reclamas con fervor
por las vibraciones del alma y tu corazón
tal ves del pene erecto que nos hace perder la razón

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