Una llovizna gris, llena de frío
esta tarde nostálgica de enero, cuando no asomo un tinte lisonjero
sobre la raya del confín sombrío.
Los malezales que franjo el rocío
se angustian a la vera del sendero, y es como un guión, en verso lastimero,
la niebla que se asienta sobre el río.
En la loma, cargados de congojas,
los arboles leprosos, ya sin hojas,
lloran una pretérita verdura;
y por el plano, solitario y breve,
un errante guiñapo de la nieve
va como consolando la llanura.
BAUDILIO MONTOYA
No hay comentarios:
Publicar un comentario